
Evoco en caricias mis deseos, me deslizo por tu piel, desmorono mi placer acumulado en tu cuerpo, te beso...
mil y una,
mil y dos veces,
mil y...
y busco un camino hasta ti, donde depositar mi ternura o quizás reclamar lo que me niegas...
Pero entonces, me regalas la cálida brisa de tu aliento, tu abrazo...y el susurro de aquel...tu dulce poema de amor inacabado.
Estar entre tus brazos es incierto.