
Mi vestido de lino blanco, se balancea al compás de una leve y ardiente brisa de verano, mientras que los minúsculos tirantes resbalan por el hombro deslizándose hasta mi codo y medio dejando al descubierto un seno, no llego a enseñarlo del todo, pues la humedad de mi cuerpo, mantiene la tela pegada a mi pezón marcando su forma a través de la ropa.
- Hola, hoy te encuentro especialmente encantadora.
Su mano, va subiendo poco apoco por mi brazo, devolviendo el tirante a su sitio...
Siento mi cuerpo a punto de estallar y por el interior de mis piernas resbalando una humedad, mas propia de mi cuerpo que del sudor, mis ojos buscan tímidamente los suyos, nuestras miradas parecen atraidas, imantadas...con ese brillo que provoca el deseo, hasta que nuestros labios se encuentran, en un tímido, pero enloquecedor beso, preludio de lo que podemos llegar a sentir.
- ...he de decirte..... que todas las noches sueño contigo.
- a mi...tambien me pasa lo mismo.
No nos dijimos más, no había mas que decir, nuestros cuerpos hablaban por nosotros, entrelazados, haciendo realidad nuestros sueños, más eróticos...